En Tucumán, la siembra de granos grueso fue lanzada hace pocas semanas, cuando las lluvias empezaron a aparecer en los últimos días de noviembre y en los primeros días de diciembre. A partir de esas fechas, los productores tucumanos empezaron a sembrar los cultivos de soja a medida que los suelos se iban cargando de humedad suficiente como para que las plantas puedan nacer de manera adecuada.
Antes de sembrar los productores fueron evaluando como fue comportándose la actividad en el transcurso de los años en lo referente a las decisiones de políticas agropecuarias nacionales y a como vino alterándose el ambiente y las condiciones climáticas para la toma de decisiones sobre qué sembrar y en qué momento hacerlo.
Esta toma de decisión está en manos de los productores y de los técnicos que están dedicados a la producción de granos gruesos y a las recomendaciones que se dan y que se escuchan en el medio.
La siembra de granos debe largarse una vez que tengan el perfil de suelo completo de humedad para que de esa manera el cultivo no llegue a sufrir o que su respuesta no sea la adecuada ante una falta de lluvias en algún periodo critico de crecimiento y desarrollo del cultivo.
Ante todo el productor de granos, y especialmente el propietario, debe ser consciente de que el recurso suelo es finito y que si no se lo maneja adecuadamente entra en un proceso de degradación muy difícil de revertir y aún de cambiarlo.
Hoy las herramientas de la siembra directa, la biotecnología y la fertilización bien balanceada ayudan, de sobre manera, a mantener una adecuada fertilidad en los suelos de muchas zonas.
Es sabido que el NOA y Tucumán tienen suelos que van desde una alta fertilidad en la zona pedemontana a territorios con baja fertilidad hacia el este provincial de acuerdo, principalmente, a la zona en que se encuentran y a la forma en que fue manejado el recurso suelo.
En la geografía tucumana, durante varios años, desde que se implementó el uso masivo de la Siembra Directa, se puede ver los campos sembrados principalmente con cultivos de soja año tras año, con una siembra intercalada de trigo como cultivo invernal que tuvo fluctuaciones de éxito según como se presentaron las precipitaciones durante cada campaña.
Los resultados económicos vistos rápidamente califican a la soja como la "vedette" de los cultivos de granos y se lleva generalmente un alto porcentaje del área sembrada como cultivo estival en las zonas aptas y no tan aptas.
Un balance correcto
Según diferentes estudios realizados por el INTA y Aacrea a través de los años, se indica que una rotación bien balanceada se obtiene márgenes brutos superior al obtenido solamente con el monocultivo de la soja. Por eso cabe insistir desde este ámbito sobre la necesidad de realizar una correcta rotación con maíz o sorgo, práctica que es fundamental para lograr un sistema de cultivo más sustentable en el tiempo. Más aún debe insistirse en este tema cuando en la provincia las precipitaciones que se venían dando durante la primera quincena de diciembre se paralizaron y se sumó a que el tiempo empezó a ser ventoso y con altísimas temperaturas. De manera que las siembras adelantadas y los cultivos que están emergiendo están sufriendo las consecuencias de las condiciones climáticas actuales.
Según técnicos de la sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), las sojas nacidas en suelos que vienen de maíz son las que mejor se están bancando las actuales temperaturas y la baja humedad y no así las sojas que se sembraron en barbecho invernal o en suelos que vienen de trigo.
Se debe entender que la rotación colabora con el mejoramiento en las aptitudes físicas y químicas de los suelos y a mejorar la actividad microbiológica del mismo. También ayuda a acumular de mejor manera el agua que pueda llegar a caer y sobre todo ayuda a cortar los ciclos de plagas, enfermedades y malezas que son muy perjudiciales para el monocultivo de soja.
La campaña ya está lanzada y debe evaluar como continuar las siembras una vez que retornen las lluvias y que sean suficientes para pasar estas condiciones de sequía y de altas temperaturas que están aconteciendo.
Situaciones como las vividas deben servir para reflexionar y no para hacer las cosas a las apuradas. A la vez, hay que analizar los efectos positivos que generan las rotaciones técnicamente adecuadas para la provincia y, según el ambiente, proceder a realizarlas como corresponde pensando siempre en el futuro a largo plazo.
El recurso suelo debe cuidarse y a esa práctica debe sumarse un equilibrio hídrico y ambiental, por lo menos adecuado, para lograr que los cultivos se expresen correctamente.